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CÓMO PEDIR AYUDA SIN QUE EL AGRESOR SE ENTERE

Pasos para pedir ayuda por violencia vicaria con más privacidad, elegir un canal seguro y reducir rastros sin aumentar el riesgo.

Por Stop Violencia Vicaria

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Revisado por Equipo editorial de Stop Violencia Vicaria — Revisión editorial ()

  • pedir ayuda
  • seguridad digital
  • 016
Camino de puntos hacia un símbolo de conversación protegido por formas violetas

Si temes que el agresor controle tu teléfono, tus cuentas o tus movimientos, pedir ayuda puede parecer peligroso. No existe una única forma segura para todas las situaciones. Lo más importante es elegir un canal que puedas usar sin aumentar el riesgo y recibir orientación especializada lo antes posible.

Si hay peligro inmediato para ti o para una niña, niño o adolescente, llama al 112. Si no puedes hacerlo, pide a una persona de confianza que llame e indique el lugar con precisión.

Empieza por valorar qué dispositivo es seguro

Un teléfono o un ordenador puede guardar historial, notificaciones, ubicaciones, sesiones abiertas o copias sincronizadas. Si el agresor conoce tus contraseñas, revisa tus dispositivos o ha podido instalar herramientas de seguimiento, el modo incógnito por sí solo no garantiza privacidad.

Cuando sea posible, utiliza un dispositivo al que el agresor nunca haya tenido acceso: el teléfono de una persona de confianza, un equipo de un servicio especializado o un terminal diferente. No inicies sesión en cuentas compartidas desde ese dispositivo.

Si sospechas que tu móvil está vigilado, evita hacer cambios bruscos desde él sin orientación. La Agencia Española de Protección de Datos recomienda acudir a un servicio técnico especializado porque las aplicaciones de espionaje no siempre son fáciles de detectar o eliminar. INCIBE atiende consultas de ciberseguridad en el 017.

Elige el canal de ayuda que deje menos exposición

El servicio 016 es gratuito y confidencial y ofrece información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial inmediata. Puedes contactar por distintos canales:

  • Llamada al 016.
  • WhatsApp en el 600 000 016; ese número solo recibe mensajes, no llamadas.
  • Chat online en la web de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.
  • Correo electrónico en 016-online@igualdad.gob.es.

Escoge el canal teniendo en cuenta qué revisa el agresor. Una llamada puede aparecer en el registro del terminal; un chat o correo puede dejar una sesión abierta; WhatsApp puede mostrar notificaciones o copias de seguridad. Si no puedes valorar estos rastros con seguridad, pide primero a una persona de confianza que contacte al 016 desde su propio dispositivo y pregunte cómo ayudarte.

En ayuda y recursos encontrarás todos estos accesos reunidos, además del botón de salida rápida de esta web.

Reduce rastros solo si hacerlo no te pone en peligro

Borrar un historial, una conversación o una aplicación puede resultar llamativo si alguien controla habitualmente el dispositivo. No hay una regla universal: en algunas situaciones conviene reducir rastros; en otras, un cambio visible puede aumentar el riesgo.

Antes de modificar el teléfono, considera estas opciones:

  • Desactiva la vista previa de mensajes únicamente si ese cambio no va a despertar sospechas.
  • Cierra las sesiones abiertas en equipos compartidos cuando puedas hacerlo con seguridad.
  • Comprueba si fotos, documentos o correos se sincronizan con una cuenta familiar o compartida.
  • No guardes planes, direcciones ni contactos sensibles con nombres evidentes en un dispositivo vigilado.
  • Acuerda con una persona de confianza una palabra neutra que signifique «necesito ayuda».

No desinstales una aplicación sospechosa ni restablezcas el dispositivo si podrías necesitar conservar pruebas o si esa acción puede alertar al agresor. Un servicio especializado, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o el 017 pueden orientarte según el caso.

Prepara una conversación breve

No necesitas contar toda tu historia en el primer contacto. Puedes empezar con una frase directa: «Creo que mi dispositivo puede estar controlado y necesito saber cómo pedir ayuda con seguridad».

Si dispones de pocos minutos, prioriza:

  1. Si existe peligro inmediato.
  2. Si hay niñas, niños o adolescentes en riesgo.
  3. Qué canales o dispositivos puede controlar el agresor.
  4. Cuándo y cómo pueden volver a contactar contigo sin exponerte.

Pedir información no te obliga a denunciar ni a tomar todas las decisiones a la vez. Sirve para conocer opciones y construir un siguiente paso que se adapte a tu situación.

Crea un punto de apoyo fuera del dispositivo

Si puedes hacerlo sin riesgo, elige a una persona que no confronte al agresor ni comparta la información sin tu permiso. Acordad un lugar, una hora o una forma segura de comprobar cómo estás. Esa persona puede guardar teléfonos útiles, acompañarte a un recurso o contactar con emergencias si recibe la señal acordada.

No estás exagerando por pensar en tu seguridad digital. El control del teléfono, la ubicación o las cuentas puede formar parte de la violencia. Mereces pedir ayuda de una manera que proteja tu privacidad y tu capacidad de decidir.

Esta información es general y divulgativa. No sustituye el asesoramiento jurídico, psicológico o sanitario profesional.

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